Preparación de leche de soja

Hay varias razones por las cuales uno puede preferir la leche de soja a la leche de vaca.  Puede que uno sea intolerante a la lactosa. También es preferible evitar la grasa de la leche ---y demás grasa animal--- a las personas que tienen predisposición a la acumulación de colesterol.

También puede ser que les gusta más la leche de soja. O se desea comer bien y más barato.

¿Más barato? Pero si en el super la leche de soja viene costando hasta más que el doble que un litro de leche de vaca. ¿Cómo es que más barato?

Comer bien no tiene que ser caro. Con menos de lo que cuesta un litro de leche de soja, se puede comprar medio kilo de frijol de soja y preparar hasta diez litros de leche de soja. No solo eso, la leche de soja fresca tiene un importante número de nutrientes que no se encuentran el la del super. Estos nutrientes extras se digieren con facilidad, y por esta razón no sobreviven el proceso de ultrapasteurización y la larga espera en los anaqueles de las tiendas.  La leche que viene en el tetrapac viene adicionada con calcio y saborizantes naturales. El calcio es bueno para los huesos y dientes y los saborizantes hace más agradable su consumo.  La desventaja de la leche casera es que no contiene calcio o saborizantes, pero veremos como resolver esta deficiencia.

Para preparar leche de soja, se requiere de las siguientes herramientas. Agua purificada (hervida), una licuadora y un colador grande de jugo (figura 1). También se requiere un colador extra fino, una manta de algodón y un guante de cocina de silicón (figura 2). La manta de algodón la pueden conseguir con unas tijeras y una de esas camisetas que nunca usaron.

Para preparar 2 litros de leche, mida 100 gramos (aproximadamente medio vaso) de frijol de soja. Póngalo en un recipiente cerrado revuelto con medio litro de agua. Colóquese en el refrigerador de 24 a 48 horas. Una vez remojado el frijol, drene el agua y remueva la cascara exterior de los frijoles, uno por uno. Con práctica, esta operación tomará media hora para los 100 gramos remojados. Considere que media hora de esta actividad es de más provecho que sacarse los mocos frente a la pantalla. En la figura 4 se puede observar a la extrema derecha el frijol remojado, al centro el frijol limpio, y a la izquierda las delgadas cáscaras producto de la limpieza.

 

 

figura 4

El siguiente paso es licuar el frijol sin cáscara en 2 litros de agua. El tiempo de licuado es prolongado, ya que la mezcla resultante debe pasar por el colador de jugo en su totalidad (figura 5).

 

figura 5

Póngase a hervir el liquido a fuego lento, revolviendo con una espátula de madera para que no se forme una capa al fondo de la olla y para vigilar la formación de espuma. Póngase buzo al momento que comience a subir la espuma, pues ésto será muy rápido y si no es apaga el fuego y se revuelve, se tirará una gran cantidad sobre la estufa (figura 6). Alternativamente, puede usar un termometro de laboratorio para prever el momento en que subirá la espuma. A la altura de la Cd. de México, ésto ocurre después de los 90°C (figura 7).

 

figura 6

figura 7

Con un cucharón, vaya pasando el liquido caliente por el colador extra fino (figura 8). Después pase el lodo blanco que quedó en el colador a la manta y exprímalo bien, usando el guante de silicón para no quemarse la mano, ya que está muy caliente. Tape la leche de soja y deje enfriar antes de meter al refrigerador. Si la leche obtenida te sabe distinta al de la tienda, es porque contiene una cantidad muy superior de nutrientes y carece de la adición de calcio y saborizantes. Puedes mezclar con algo de leche de soja de la tienda para que te sepa familiar.

La fibra resultante se llama okara, y sirve en la preparación de granola o hamburguesas. Se puede secar en el horno para su mejor conservación e incorporación a otros platillos (figura 9).

 

figura 8

figura 9